Es hora de discutir seriamente lo de Ryan Reynolds. Su última película está arrasando, pero podría haber sido una sorpresa de no ser por él
Cada película que se estrena da en cierto modo pie a hablar de problemas existentes en la industria cinematográfica. Raramente se da el estreno de una que te...

Cada película que se estrena da en cierto modo pie a hablar de problemas existentes en la industria cinematográfica. Raramente se da el estreno de una que te lleva a pensar en prácticamente todos. Desde la decadencia de la comedia de estudio, obligada a tener acción por un tubo para tener un presupuesto de verdad, hasta algo con pretensiones de blockbuster obligado a estrenarse directamente en plataformas donde su impacto es tan menor como efímero. Incluso hasta qué grado una película está siendo demasiado consciente de sí misma. Varios de estos problemas sistémicos, sin embargo, no empañan que a ratos ‘ Mayday ’ cae simpática y hasta se aproxima a ser una película estupenda. Se separa de ello por otro problema, y es uno del que no se puede deshacer porque es central en la misma: Ryan Reynolds como protagonista cada vez está más quemado y acaba resintiendo las películas originales que protagoniza. Tenemos dos directores estupendos como John Francis Daley y Jonathan M. Goldstein, que han dado películas fantásticas como ‘ Noche de juegos ’ (’Game Night’) y ‘ Dungeons & Dragons: Honor entre ladrones ’ (’Dungeons & Dragons: Honor Among Thieves’), y tenemos a Kenneth Branagh haciendo de compañero ruso y alivio cómico (que es un problema en sí mismo, pero está lo bastante gracioso para salvarlo).