'La historia de Lizzie Borden' cambia el terror por la comedia negra en la temporada más diferente de la serie de Netflix. Creo que se agradece este cambio de tercio
Algunos casos de crímenes reales llevan más de un siglo alimentando teorías, leyendas y discusiones que ningún tribunal consiguió zanjar del todo.

Algunos casos de crímenes reales llevan más de un siglo alimentando teorías, leyendas y discusiones que ningún tribunal consiguió zanjar del todo. Uno de ellos es el de Lizzie Borden, que en 1892, fue acusada de asesinar a su padre y a su madrastra a hachazos en su propia casa, aunque un jurado de Massachusetts terminó declarando que no era culpable. La nueva temporada parte de una diferencia fundamental respecto a las anteriores entregas de la antología. Jeffrey Dahmer confesó sus crímenes, los hermanos Menéndez fueron condenados y Ed Gein fue detenido después de que las autoridades encontraran pruebas relacionadas con sus asesinatos. En todos esos casos, la culpabilidad legal estaba fuera de discusión y la serie podía centrarse en intentar comprender a las personas que cometieron los crímenes. Pero con Lizzie Borden ocurre justo lo contrario. La historia, por tanto, no puede avanzar hacia una confesión o una sentencia, sino que tiene que moverse alrededor de las diferentes versiones que existen sobre lo ocurrido. En la serie de Netflix, Ella Beatty interpreta a Lizzie, mientras que Vicky Krieps da vida a Bridget Sullivan, la empleada doméstica de la familia Borden, que en esta versión adquiere un papel mucho más importante que el que tradicionalmente ha ocupado en los relatos sobre el caso. Además, Charlie Hunnam repite en la ficción interpretando a Andrew Borden, el padre de Lizzie; Rebecca Hall es Abby Borden, su madrastra, y Billie Lourd interpreta a Emma, la hermana mayor de Lizzie. Además, la elección de Ella Beatty también responde a esa ambigüedad, porque la actriz interpreta a una Lizzie que puede parecer sospechosa sin que la serie pueda o quiera ofrecer una respuesta definitiva sobre si fue responsable de los asesinatos.